Antonio Peralta Gámez, 53 años en Motril fomentando la música en la costa de Granada

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ANTONIO PERALTA GÁMEZ: Un maestro pionero en la educación y divulgación de la música en la Costa de Granada 

Texto y fotos: Dolores Collantes.- Conversar con Antonio Peralta Gámez es adentrarse en la historia viva de la cultura musical de Motril. Con la serenidad que le aporta saberse dueño de un intenso recorrido vital me transmite sensatez y franqueza en cada una de sus reflexiones. Cuando iniciamos nuestra entrevista lo primero que observo en él es su fluidez verbal y su magnífico tono de voz y perfecta dicción -algo habrá tenido que influir en su aporte natural el haber estado también toda una vida dirigiendo corales-. Sostiene una taza de café a la que va dando pequeños sorbos, saboreándolo sin prisas, al mismo tiempo, nos vamos adentrando en sus vivencias; me relata diferentes episodios que, de una forma u otra, han marcado su vida: me cuenta que suele olvidar los malos ratos y los sinsabores -que han sido muchos-, “no es algo que logre de forma rápida, pero termino olvidando todo” aclara. Es innegable que ha realizado un largo rodaje como docente porque atiende a mis preguntas con la paciencia y veteranía propia de un maestro curtido en mil y una experiencias… Cuando le pregunto por su mayor virtud me contesta que la constancia quizá sea su cualidad más significativa porque, cuando se traza un objetivo, no para hasta que lo consigue -aunque tampoco le supone una tragedia no conseguirlo-. En contra, me confiesa que el desorden es su defecto más reseñable, pues precisamente cuando se marca un objetivo a alcanzar, deja todo lo que tenga entre manos y centra su atención nada más que en conseguirlo; y que cuando más a gusto se siente, es cuando trata con personas sencillas “con las que se pueda hablar de forma simple”, siendo la humildad la cualidad que más admira en una persona. Pero si hay algo con lo que no pueda es precisamente con el polo opuesto: la soberbia. No tolera al enterado, al que se cree sabedor de todo. “En este mundo nadie es mejor que sus semejantes”, recalca convencido. Le presto el máximo de atención cuando, de manera solemne, me hace una reflexión; y es que, ante algunas experiencias vividas, a veces ha tenido la seria sospecha, de que quizás el haber estudiado en un seminario en su juventud, le haya dado un aspecto clerical o angelical… “No soy un alma cándida”, me dice con total seguridad, entre risas.

Antonio, qué suerte tuvimos los motrileños cuando rehusaste trasladarte a Granada, decidiendo permanecer en Motril junto a tu familia, para continuar con tu trabajo en el terreno de la enseñanza y la divulgación musical en beneficio de todos los ciudadanos de la Costa Tropical.

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¿Quién es Antonio Peralta Gámez?

Me considero con ideas y firmes convencimientos cristianos. Me gusta trabajar para ayudar a los más débiles, pero especialmente mi pasión y por la que he desarrollado toda mi vida ha sido en la labor de la divulgación de la música clásica entre la juventud; por esto he luchado y desarrollo esta actividad incluso después de mi jubilación. Espero que esta afición que he tenido y este trabajo que he hecho, haya servido fundamentalmente a Motril y a sus gentes. Es evidente que no lo hago por otra cosa. Soy un maestro que enseña música.

¿La música es un factor esencial para la transformación cultural y social de la sociedad?

El gran pedagogo húngaro, Zoltán Kodaly, la definió como que es “la luz que llega a iluminar todos los rincones de la mente humana”. Por eso la música transforma a la sociedad y puede llegar a donde ninguna otra materia llega. Se trata de un arte inmaterial que solamente necesita el tiempo para desarrollarse. Con la circunstancia de que nace y muere al mismo tiempo. La música puede transformar al ser humano desarrollando sus cualidades internas, haciéndolo más sociable y amable. La educación musical es absolutamente esencial a cualquier edad.

¿Cómo surgió la idea de crear la Coral “Ciudad de Motril”?

Un día me llamó Antonio Gallego Figueras, concejal en aquel entonces del Área de Cultura del Ayuntamiento de Motril. Me preguntó si yo sería capaz de organizarla y, claro, le contesté que una coral de tipo municipal lo primero que había que hacer es contar con el director de la Banda de Música municipal. Hablamos con él y enseguida arrancamos, fundando una coral a la que se unió muchísima gente. Había muchas ganas de cantar. El problema que surgió es que este director era una persona excesivamente rígida y no cuajaba la coral con él. Entonces Antonio Lorenzo y yo fuimos a hablar con Antonio Gallego y al final la terminamos dirigiendo los dos. Me convertí en ayudante de Antonio Lorenzo, él la dirigía y yo le ayudaba todo lo que podía.

¿Qué pasó cuando desgraciadamente falleció Antonio Lorenzo?

Aquello nos sentó a todos muy mal. Creo que no se reaccionó de manera adecuada por parte de los componentes de la coral. Tendríamos que haber pensado que el mejor homenaje que se le podía haber hecho habría sido continuar con su obra, que ya llevaba funcionando quince años. También es cierto que al final había algunas disensiones internas en la propia coral -por cierto, yo ya no estaba-. Ahí fue donde no se mostraron unas ganas uniformes de poder y querer continuar hacia adelante con la coral. Fue un error.

¿No surgió nadie que pudiera ocupar el puesto y sustituir a Antonio Lorenzo?

Me pidieron que yo continuara, pero ya estaba dirigiendo el Coro “Omnes Populi”. Y renuncié porque realmente no podía llevar los dos coros al mismo tiempo. Fundé el Coro “Omnes Populi” en Almuñécar y se hacía muy difícil llevar allí uno y aquí otro. También influyó en mi decisión el que me di cuenta de las tensiones internas que había entre los cantores, y esto hizo que me reafirmara en no coger esa responsabilidad. Hubo algún intento por parte de algunas personas en intentar hacer otra cosa, pero no cuajó. Después surgió la Coral Armiz, que dirige Chelo Martos, pero creo que una coral como aquella lo ideal hubiera sido que hubiese continuado. También fue complicado porque es difícil mantener una coral en un lugar donde no había ni Conservatorio de Música. Tiene que haber también una cantera. ¿Dónde? Sobre todo, en los centros escolares e institutos. Ahí está la gente joven que después se pueden ir incorporando al coro. La Coral “Ciudad de Motril” es un capítulo cerrado, ya que desgraciadamente desapareció. Sin más.

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¿Qué significó para Motril Antonio Lorenzo Camarón?

Era una persona muy válida, pero le faltó más tiempo para trabajar por Motril. Con frecuencia a veces pienso en ello, y si Antonio estuviese entre nosotros, estoy convencido que la música y el cante coral, y más cosas musicales, serían otra cosa. Él era organista, musicólogo, filósofo, hablaba con fluidez varios idiomas… Era una persona increíblemente inteligente. Con gran maestría desarrolló los primeros años de la Coral “Ciudad de Motril”, y la elevó a un nivel muy aceptable, incluso se grabó un disco y se ganaron algunos premios. Creo que esa semilla que él puso de alguna manera ha perdurado y los que le recordamos ahí va a estar siempre.

¿Qué opinión tiene de que este año no se haya podido llevar a cabo la representación de la Judea, porque el Ayuntamiento de Motril no ha concedido a la asociación cultural Aguaviva, el necesario respaldo y apoyo institucional?

Tengo un contacto a diario con Antonio Reyes, porque estamos preparando una zarzuela sobre la vida y obra de la célebre tonadillera motrileña María Antonia Vallejo Fernández “La Caramba”, y sé que el trabajo de Antonio con la Judea es increíble. Él está volcado en sacar adelante las tradiciones y costumbres de Motril, y para él este proyecto aún no está terminado. Poco a poco, cada Semana Santa, le ha ido añadiendo capítulos de la Pasión de Cristo, pero este año no se ha podido hacer. El caso es que inicialmente le dijeron que iban a apoyar a la asociación para que se pudiera llevar a cabo, pero después tuvieron una reunión y le comunicaron que por falta de fondos no podían darle la cobertura que necesitaba este evento. No se ha realizado porque no ha habido apoyo institucional. En general, los eventos culturales contribuyen a crear riqueza en el más amplio sentido de la palabra. No se debería ignorar algo tan importante como esta realidad.

 

¿Cuál es su función en el proyecto de la representación de la zarzuela de “La Caramba”? Antonio Reyes y yo coincidíamos muchos días paseando por la playa, y un día me comentó que había descubierto que existía una zarzuela escrita sobre “La Caramba”. Está muy ilusionado con este proyecto y consiguió contagiarme su ilusión para sacarlo adelante. Empezamos a trabajar sobre la firmeza de llevarla a cabo, incluso hemos ido a Madrid para hacer las gestiones en la Sociedad General de Autores. Antonio es el director teatral y yo soy el responsable de la Joven Orquesta Mediterránea, que vendrá y se pondrá debajo del escenario a tocar. Me he hecho cargo del aspecto musical en cuanto a la organización, y la responsabilidad del tema de dirección recae sobre otro motrileño que está muy cualificado: Antonio Romera. Empezaremos los ensayos aproximadamente sobre el día 6 de agosto; el día 7 lo dedicaremos a que la orquesta aprenda lo que tiene que tocar sin cantantes; los días 6 y 7 los intérpretes estarán con un pianista que es el repertorista; a partir del día 9 y 10 haremos los ensayos generales, con el vestuario, etc. El día 11 será el estreno, y el día 12 repetiremos haciendo otro pase. Antonio Reyes lleva mucho tiempo trabajando y preparando esta obra en las dependencias del gimnasio del IES Francisco Giner de los Ríos, y estoy seguro de que será un gran éxito.

¿Dónde se va a representar esta zarzuela de “La Caramba”?

En el patio del Colegio Virgen de la Cabeza de Motril. Tiene capacidad y la acústica es aceptable; aunque lógicamente cada cantante llevará su micrófono, y a la orquesta se le pondrá un poco de ampliación del volumen. Hemos estado hablando con el concejal de Fiestas, Alejandro Vilar, el cual tengo que decir que nos ha atendido muy bien y está muy receptivo, con él hemos acordado llevar a cabo esta obra en estos días de agosto. El ayuntamiento no va a poner dinero, pero es muy posible que nos ayuden con el tema del montaje del escenario, de las luces, etc. Esperamos contar con patrocinios de algunos empresarios, y también que lo que se obtenga con la taquilla sirva para poder sacar adelante este proyecto en el que ya llevamos trabajando varios años -debido a la pandemia tuvimos que suspender los preparativos-. Estoy convencido de que el aforo se completará. La reposición de esta obra sobre la figura de esta motrileña hará que se conozca más sobre ella. Sin duda fue una mujer adelantada a su tiempo, una luchadora incansable que supo trazar su destino y allá donde iba no dejaba indiferente a nadie.

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Tengo la suerte de tener un ejemplar de su magnífico libro “Motril, Música y Músicos”. Gracias a este libro podemos tener información sobre la Historia Musical de Motril desde que hay base documental. ¿Cómo logró reunir tanta información, documentos, fotografías…?

Con mucho trabajo. Estuve 6 años recopilando, investigando y visitando los lugares donde sabía que encontraría información: archivos familiares de los Tamayo, de los Almoguera, de los Rodríguez Martín… También investigué el archivo de la Iglesia Mayor y el archivo Municipal, donde la archivera, Encarnita Escañuela, me dio el máximo de facilidades para que me pudiese documentar. Hice un estudio a fondo de la historia de la Banda de Música municipal… No me resultó nada fácil hacer acopio de tanta información y me es imposible recordar en este momento a todas las personas que me facilitaron documentación para escribir el libro. Son muy numerosas. A todos les estoy muy agradecido.

Viendo el libro se hace muy evidente que tuvo que serle muy difícil recomponer la vida de todos los personajes de este periodo de la Historia Musical de Motril.

Sí, me ha costado mucho descifrar sus vidas y sus relaciones con sus descendientes. Incluso contacté a través de internet con una familia de Sudamérica, porque hubo un tenor muy famoso en Motril que se llamaba Juan Pedro Castro y Ocete, que tuvo la suerte de que la reina Isabel II le oyó cantar y lo mandó estudiar a Italia, y allí se enroló en una compañía que se marchó a Lima (Perú), y estando en este nuevo lugar al poco tiempo volvió a casarse -se olvidó de la esposa que tenía aquí-. Con su nueva mujer tuvo un montón de hijos que curiosamente todos han sido artistas -no hace mucho tiempo a una descendiente le dieron un premio de poesía en Granada-. Fue un grandísimo tenor que se desarrolló en múltiples facetas laborales: trabajó en una editorial y terminó incluso construyendo una plaza de toros. Tuve la suerte de dar con algunos de los familiares que quedaban en Motril y que aún conservaban algunas de las cartas que Juan Pedro Castro Ocete escribió a los dos hijos que tuvo con su primera mujer, interesándose por ellos.

Los últimos años del libro han sido a partir de la posguerra y esto ha sido más fácil conseguirlo, porque durante el tiempo de la guerra, musicalmente cero en todos los aspectos. En el año 1976 fundamos Juventudes Musicales y a partir de este acontecimiento empezó a cambiar el panorama musical en Motril.

¿Cuál ha sido el proyecto más difícil al que ha tenido que hacer frente?

El que más me ha costado y me sigue costando aún hoy en día es la creación y el mantenimiento de la Joven Orquesta Mediterránea. En tiempos pasados, reconozco que me costó asumir que la escuela de música -Juventudes Musicales- que teníamos con 300 alumnos desapareciera en favor del ayuntamiento y del pueblo. Pero en la dirección de Juventudes Musicales todos lo asumimos con amplitud de miras y con generosidad porque sabíamos que esta escuela de música tenía que desaparecer en favor del Conservatorio Profesional de Música de Motril.

¿Cómo surgió la idea de crear la Joven Orquesta Mediterránea?

El origen fue gracias a Fermín García Puentedura, exalcalde de Molvízar, que un día me llamó para tomar café y aprovechó para contarme su idea de producir una orquesta sinfónica. Enseguida me sentí entusiasmado también por esta idea. Le conté que en Juventudes Musicales de la provincia (Granada, Santa fe, Almuñécar y Motril) teníamos unos 15 músicos de cuerda. Nos pusimos en marcha y tuvimos la suerte de encontrar a Michael Thomas que es un excelente director de orquesta. Se convocaron unas audiciones y seleccionamos a estudiantes del ciclo superior de música y que también estuviesen decididos a venir a los ensayos con la orquesta a Molvízar. Recuerdo que hicimos las audiciones en Granada y vinieron autobuses desde Málaga, Sevilla… Allí elegimos unos 50 músicos. Michael era el director y yo realizaba las labores de gerente.

Después les mandábamos a cada uno las partituras de los temas que tenían que interpretar para que los ensayaran en sus casas, y finalmente Michael los convocaba a todos para los últimos ensayos en Molvízar. Los chicos tienen muy buena formación y el director sabe dirigirlos muy bien consiguiendo una armonía magnífica. Al principio los ensayos se llevaban a cabo en el comedor de la escuela de Molvízar. Allí se empezó a fraguar todo: cada mes íbamos tres veces. Nuestro primer concierto lo dimos un día de Año Nuevo en el Restaurante “La Cumbre”, y ese mismo día, por la tarde, vinimos a Motril para darlo también. Hoy en día formar una orquesta no es complicado, los chicos están perfectamente cualificados, pero sí que es imprescindible que exista un director que los guie. Fermín se encargaba de todo el tema del abastecimiento y nunca les faltaba de nada. Siempre estaba muy atento a las necesidades de los músicos. Así, de esta manera, estuvimos algunos años hasta que nos descubrió la concejala de Cultura de Almuñécar, Olga Ruano, que nos dijo que se quería hacer cargo del mantenimiento de la orquesta y también de pagarle a Michael Thomas (Fermín en un principio pudo pagarle, pero luego la cosa se hizo imposible).

Nos trasladamos a Almuñécar y como ya no disponíamos de autobuses, son los propios padres y familiares quienes se encargan de traerlos para los ensayos generales y las audiciones. Entre ellos se ponen de acuerdo para venir juntos en los coches. Nosotros les pagamos la gasolina, y a los que vienen en autobús, el ticket del viaje. También nos hacemos cargo del sitio donde se van a alojar. Nada más que en estos gastos se pueden ir unos 3.500 euros por concierto. Tenemos músicos de casi todas las provincias de Andalucía.

¿Cómo recuerda su época de profesor en el Colegio Reina Fabiola?

Con mucha alegría. Dar la educación musical a todo el colegio era una maravilla. Tenía un aula que estaba dedicada en exclusiva a música y allí acudían todos. Estaban llenos de una vitalidad y alegría desbordante y reconozco que me dejaban agotado. (Risas)

Los tenía distribuidos alrededor de la clase, había un espacio libre en el centro para que se pudieran levantar y comenzasen con el pandero a marcar el paso. Les indicaba cómo hacerlo y ellos me imitaban. Mi método de enseñanza no estaba basado en libros de texto: mi libro estaba aquí (se señala la cabeza). Mis conocimientos están basados en la infinidad de cursos que he hecho desde Burgos hasta Hungría. Todos los periodos vacacionales los aprovechaba para desplazarme hasta Burgos junto a mi familia. Y mientras mi mujer y mis hijos estaban disfrutando paseando por la ciudad, yo estaba recibiendo estas clases que tanto me han ayudado para enseñar música a los niños: de cómo escribir música, de expresión corporal… Recuerdo que hacíamos el viaje Motril-Burgos en un Citroën C8 y después de estas dos semanas de clases aprovechábamos para hacer un poco de recorrido por las provincias limítrofes. Al final conseguí ser un pionero en la educación musical en la provincia de Granada. Supongo que por esta razón me nombraron miembro del primer Tribunal de Educación Musical que convocó la Junta de Andalucía para dar música en la escuela. Estábamos el director del Conservatorio, Juan José Pérez Torrecillas, la directora del Coro Manuel de Falla, Mari Carmen Maldonado, el organista de la Catedral de Guadix (en este momento no recuerdo el nombre) y Dolores López Bueno, una monja de la Divina Infantita -ya salida de monja-, pero educada musicalmente en la posguerra que sabía tocar de forma magistral el violín, el órgano…, era extraordinaria, tenía amplios conocimientos musicales. Los cinco examinamos a las tres primeras generaciones de opositores que convocó la Junta de Andalucía.

Hasta el día de hoy, de todas las personas que han pasado por su vida, ¿quién diría que es la más especial o peculiar?

Sin lugar a dudas, la más especial es Emilia Ferriz, una chica que hoy en día se ha convertido en catedrática de violín en el Real Conservatorio Superior de Música de Granada. Empezó en Juventudes Musicales a los 4 años y te aseguro que es sublime tocando el violín y el piano. Me llena de orgullo que ella empezara con nosotros. Por fortuna hay más alumnos que hoy en día también han alcanzado logros muy importantes en sus carreras musicales. Por todos ellos sin excepción siento un gran aprecio y admiración.

Y como peculiar, recuerdo a Manolo Mancilla, un alumno que tuve en octavo curso en el Colegio Reina Fabiola, y al que daba clases para aprender a oír la música y que actualmente es albañil -está especializado en construir depósitos de agua-. Una noche vino a mi casa a saludarme y me pidió que le grabara música variada: la primavera de Vivaldi, la Sinfonía n.º 7 de Mozart, Bach… Me dio mucha alegría ver el entusiasmo con el que me hablaba del recuerdo que tenía de mis clases de música. Cada vez que nos vemos nos saludamos con mucho cariño. Me emociona y me llena mucho haber contribuido a que a estas alturas él sintiera todavía y recordara las obras que yo les ponía para que las escucharan. Le marcó mi enseñanza.

También fundó el Coro “Omnes Populi”

Fue a raíz de fundar anteriormente otro coro en Almuñécar, el Coro de Juventudes Musicales. Después de algunos años, decidimos que el coro tenía que ser dirigido por otra persona, y me vine a Motril a Dirigir el Coro “Omnes Populi”, y fue muy curioso porque casi la mitad de los coralistas de Almuñécar se vino aquí también a incorporarse donde yo estaba. Este coro ha tenido una vida muy activa hasta hace muy poco. A los 10 años de su creación optamos por trasladarlo a Granada porque nos quedamos sin voces: no teníamos suficientes sopranos. Y como conozco mucha gente en Granada, hice las gestiones y nos trasladamos a un colegio en los Ogíjares. Allí lo formamos de nuevo y se nos unió incluso miembros de la Coral de Granada. Hemos vivido momentos esplendorosos realizando viajes inolvidables a Escocia, Canadá, Alemania, Austria, Hungría, República Checa…

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¿Cómo se sufragan estos viajes?

Normalmente, cada coralista se paga su viaje y suele haber un coro anfitrión donde los componentes nos alojan en las casas de otros coralistas que se encargan de nuestras necesidades. Esta es la tónica más habitual. Y todo el mundo se lo toma como que lo que invierten es que son sus vacaciones. Nosotros somos amateurs y nadie nos paga nada. El tiempo más feliz y donde he pasado los mejores momentos de mi vida ha sido dirigiendo coros y viajando con ellos. Imagínate la cantidad de gente y lugares maravillosos que hemos conocido gracias a esta actividad musical.

¿Le queda algo por hacer musicalmente hablando?

Sí. Me hubiera gustado componer especialmente para coro. También haber llevado a cabo el modelo de enseñanza musical que se desarrolló en Hungría en los centros de Enseñanza General de Música, donde por cada número determinado de colegios normales uno tiene que ser un centro integrado; es decir, un colegio con un conservatorio dentro. Todos los profesores están en la misma sintonía y a los alumnos se les imparten clases de distintas materias a la vez que solfeo, piano, etc. Este sistema de enseñanza aquí habría sido una maravilla, porque actualmente en los conservatorios la enseñanza es profesional, y un niño de 8 años no puede empezar de esta forma nada. Estuve a punto de intentarlo hace 30 años, pero no pudo ser. Es lógico que Hungría tenga el desarrollo musical que tiene. Todo es debido y gracias a estos centros de Educación General y Música.

Un mensaje para sus alumnos del Colegio Reina Fabiola.

Que no abandonen la música nunca porque les puede salvar de situaciones difíciles. Y que no olviden practicarla lo mejor que puedan y lo mejor que sepan; para conseguir esto, no hay nada mejor que escuchar y disfrutar de la buena música. La música es reconfortante ante cualquier circunstancia de la vida.

Una reflexión

Me gustaría vivir en condiciones físicas y mentales aceptables para poder terminar algunos proyectos con la Joven Orquesta Mediterránea y consolidar otros en Motril. La vida es como es y llegará un momento en el que hay que irse a tocar el arpa, y dejar de tocar la guitarra.

¿Qué proyectos son los que quiere llevar a cabo en Motril?

Consolidar la Joven Orquesta Mediterránea porque es una maravilla. No quiero que desaparezca conmigo. Como más inmediato, tengo el objetivo del proyecto y puesta en escena de la zarzuela de “La Caramba” junto a Antonio Reyes, y después nos gustaría crear una especie de Festival de la Zarzuela alrededor de la figura de esta motrileña: impartiendo premios a la mejor compañía, la mejor zarzuela, a la mejor interpretación… Y, por supuesto, tengo que ayudar a la Junta Directiva de Juventudes Musicales, que son cinco jóvenes maravillosos que pertenecen a la orquesta. Tengo que guiarlos y colaborar para que recupere el esplendor que ha tenido siempre, y también para que no desaparezca la temporada de conciertos que continuamente hemos venido organizando desde el año 1976.

¿Qué valoración hace de su recorrido vital?

Cuando miro hacia atrás me digo: “Vaya, parece que he hecho cosas”. Me encuentro muy satisfecho de mi trayectoria por esta vida. Mucha gente me dice: “Antonio, escribe tus memorias para que nos quede tus vivencias”. Mi vida ha sido y es muy plena.

Algunas personas piensan que usted ha llegado a ejercer incluso como sacerdote

No. Estudié el bachillerato y posteriormente con 16 años empecé lo que en aquel entonces se denominaba como Filosofía Escolástica. No era estudiar a René Descartes, Immanuel Kant y demás filósofos, no. Consistía en estudiar a Santo Tomás de Aquino. También estudié Cosmología y Ética. Estuve 3 años. Cuando cumplí los 20 años empecé a estudiar Teología: estuve 1 año en Salamanca y allí fue donde descubrí que no era mi destino. No tenía vocación. Cuando mi padre se enteró de mi decisión se alegró muchísimo. Aquel año que me vine, en el mes de enero hice 1º de Magisterio -lo que me convalidaban-, y al año siguiente me fui a Granada e hice el 2º y 3º curso -lo aprobé todo en un sólo curso-. Al siguiente año -que ya era el 3º- oposiciones, y las aprobé también. Creo que todo se debió a que tenía una gran formación gracias a mis estudios en el Colegio de Los Padres Paúles.

Cuénteme alguna circunstancia de su vida que sea poco conocida

Nací en una familia muy humilde, muy pobre, que eran labradores de un pueblo del interior de la provincia. Y justamente por el empeño de mi madre, yo tuve la suerte de salir del pueblo para estudiar y formarme en un centro religioso, como fue la Divina Pastora de los Padres Paúles en Andújar. El recuerdo de mis padres ha sido y lo será siempre maravilloso. He vivido lejos de ellos, casi toda mi vida. Desde los 11 años que me fui, hasta los 21 que volví -solamente los visitaba en verano-. Después me fui a Granada a estudiar y ellos allí en el pueblo. Y luego, quizás una vez casado, sí he podido visitarlos con más frecuencia; recuerdo a mi padre en su lecho de muerte, con una ansiedad senil horrorosa, y eso me provocó que compusiera una obra de la que me siento muy orgulloso, el Salmo 6, que habla de los estertores de la muerte y cada vez que la cantamos lo tengo en mi mente. Él no quería que yo fuera sacerdote. Se sentía muy orgulloso de mí siempre y se le veía muy feliz cuando le acompañaba a realizar alguna labor agrícola en la vega. Disfrutábamos mucho juntos. Me escuchaba y yo le escuchaba a él.

¿Cómo entiende la felicidad?

Es tener la conciencia tranquila y saber que mis seres queridos gozan de buena salud. Soy muy feliz con el gran regalo que me ha dado la vida con mi mujer, mis hijos y mis nietos. Ellos son la agradable melodía que alimenta todo mi ser. Los que me impulsan a seguir adelante. Me considero un hombre afortunado.

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Biografía de Antonio Peralta Gámez

Nace en Cogollos de Guadix (Granada) el año 1943. A los 11 años ingresa en el centro Divina Pastora de los Padres Paúles en Andújar donde cursa los estudios de bachillerato, finalizándolos en la localidad de Limpias (Santander). Posteriormente realiza los estudios de filosofía y teología en Hortaleza (Madrid) y Salamanca alternándolos con su formación musical.

En 1966 ingresa por oposición en el Cuerpo de Maestros de Primera Enseñanza y tras cumplir el servicio militar en el Territorio Español del Sáhara, inicia una intensa especialización en Educación Musical en la Escuela Superior de Música Sagrada y Pedagogía Musical de Madrid, en la Universidad de Ezstergon (Hungría) sobre pedagogía musical Kodaly, en los Cursos Manuel de Falla, en la Universidad de Málaga y en otros de dirección coral y técnica vocal con excelentes profesores como Helmut Lips y Monserrat Pueyo en Cervera (Lérida); Adolfo Gutiérrez Viejo en Granada; Jordi Casas en Sevilla; Juan Alfonso García, Luis Bedmar, Monserrat Sanuy, Luis Elizalde y otros en Burgos; todo ello con la idea de adaptar sus conocimientos musicales al nuevo sistema educativo previsto en la Ley 14/1970 que estableció la Educación General Básica, EGB.

Su perfeccionamiento en la pedagogía musical condiciona su posterior dedicación profesional y lo acredita como ponente en cursos encargados por los centros del profesorado de Motril, Antequera, Archidona y otros, como así mismo el nombramiento para formar parte en los primeros tribunales de oposiciones para maestros en la especialidad de música en Granada los años 1991, 1992 y 1999.

Destinado el año 1969 al Centro San Juan de Ávila de la Caleta de Salobreña inicia una labor de divulgación musical en la Costa que va desde la educación musical impartida a los niños de la Caleta de Salobreña o la formación del Coro de adultos “Mare Nostrum” en Motril, presentado con gran expectación por el doctor don José Felipe Soto en la Biblioteca de la Rambla de Capuchinos el año 1973, hasta la reorganización y dirección de la Banda Municipal de Música de Salobreña por encargo del sr. Alcalde don Antonio Martin Ruiz.

En septiembre de 1973 se traslada a Motril para trabajar como profesor de música en el recién creado colegio de EGB “Reina Fabiola” en el que ha ejercido durante 30 años hasta su jubilación en el año 2003. Durante los años de docencia en dicho centro ha transmitido el conocimiento y amor por la música a un sin fin de alumnos motrileños consiguiendo participar con ellos en el programa infantil de TVE “La Guagua” en Madrid el año 1976, como en Radio Nacional de España, interpretando diversas obras musicales con coro y conjunto de percusión. El año 1986 llevó a cabo un intercambio con el Coro infantil “Bont Cant” de Agramund (Lérida). Los niños motrileños fueron recibidos por el Honorable señor presidente Jordi Pujol i Soley en la sede de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña. En 1988 logró ganar con el Coro del colegio el Concurso organizado por Unicef de Andalucía en el Hotel Los Lebreros de Sevilla.

Su labor educativa trascendió más allá de los límites del entorno del Colegio Reina Fabiola donde generaciones de niños de Motril aprendieron a leer música, cantar con dulzura canciones infantiles y populares, dominar el estudio de la flauta dulce y recibir principios básicos de sensibilidad auditiva, lo que colaboró a que la luz de la música iluminara los rincones de su mente, como señala el gran pedagogo musical Zoltan Kodaly.

Paralelamente a su trabajo como funcionario, su afición por la música le ha llevado a desarrollar una enorme actividad en la sociedad motrileña en general. Así en septiembre del año 1976 promovió la creación de una Asociación Cultural llamada Juventudes Musicales, integrada en una Federación Nacional y Confederación Internacional, cuya finalidad primordial era la celebración de conciertos de música clásica con los que se pretendía elevar el nivel cultural en esta materia del público motrileño que acababa de sufrir la sequía consecuente de la dictadura. La idea fue acogida con entusiasmo por un buen número de profesionales de la enseñanza como Ángel Pacheco Claros, María del Carmen Sobrón Elguea, Francisco Pallarés Moreno, Francisco Javier Pérez Almendros, Juan Guarnido Ramos, Juan Juárez Calvache, Juan Mateos López y otros. Antonio Peralta fue elegido presidente de la nueva asociación y el día 1 de noviembre de 1976 sonaron por primera vez en el salón de actos de los Padres Agustinos de Motril, repleto de público, los acordes de la Orquesta de Cámara “Paul Kuentz” de París. A la salida del concierto el alcalde don José Molina Navarrete expresó emocionado su satisfacción. Era la primera vez que en Motril se celebraba un acto cultural de tales características. Tras el concierto inaugural, Juventudes Musicales ha venido organizando temporadas ininterrumpidas de conciertos de música de cámara, coros y orquestas en diversos locales de Motril; desde iglesias al salón de la Escuela de Artes y Oficios, los institutos Javier de Burgos y Julio Rodríguez, la Casa de la Palma, el Centro Cultural de Caja Granada, la Casa Condesa Torre-Isabel y otros. Han sido más de cuarenta años celebrando conciertos de música clásica, siempre con entrada gratuita, lo que ha contribuido a elevar el nivel cultural de todos aquellos motrileños que han venido acudiendo a escuchar intérpretes y conjuntos de todo el mundo, pero en especial músicos y conjuntos instrumentales del este y centro de Europa. De octubre a junio Juventudes Musicales ha ofrecido un pianista, soprano, guitarrista, dúo, trio, cuarteto etc., mensual, quincenal e incluso semanalmente.

El año 1988 Antonio Peralta consiguió que la Junta Nacional de Juventudes Musicales de España celebrara en Motril su Concurso Nacional de instrumentos de cuerda para lo que tuvieron que desplazarse a Motril un gran número de jóvenes músicos de toda España. Entre los ganadores figuraba un joven violonchelista vasco hoy día mundialmente conocido, era Axier Polo quien recibió el premio de las manos del presidente del tribunal, el internacional compositor catalán Xavier Montsalvage en el salón de Artes y Oficios. El concejal de Educación, don Antonio Merlo y el alcalde don Miguel López Barranco hicieron los honores.

Esta labor en pro de la música en Motril hizo a Antonio Peralta Gámez acreedor al Premio Medalla de Oro de la Federación Territorial de Juventudes Musicales de Andalucía, condecoración que le fue impuesta el 1 de noviembre de 1996 en el Teatro Calderón coincidiendo con el XX Aniversario de la Asociación musical motrileña por el catedrático de Derecho Penal y presidente de Juventudes Musicales de Andalucía don Julio García Casas.

Sin embargo, Juventudes Musicales es más conocida a nivel general por otra labor, la educativa. Esta asociación determinó crear un centro musical donde los niños que lo desearan pudieran iniciar sus estudios musicales profesionales. En su sede de la calle Sacristía se iniciaron el año 1980 unas clases de música en las que se impartía solfeo, piano, guitarra, violín y violonchelo. El número de alumnos crecía cada año y hubo que utilizar otros locales como la casa aneja al Teatro Calderón o el antiguo colegio Virgen de la Cabeza.

Finalmente, la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, siendo consejero don Antonio Pascual accedió a petición del alcalde don Enrique Cobo clasificar como Centro Reconocido de Enseñanza Musical de Grado Elemental al Centro de Música de Juventudes Musicales de Motril a efectos de formalización de matrícula y exámenes de fin de grado el 11 de marzo de 1987. Al inicio del curso 1988-1989 más de trescientos alumnos iniciaron sus enseñanzas musicales en dicho Centro, algunos de los cuales hoy son catedráticos o profesores en conservatorios públicos, musicólogos o profesores en centros de enseñanza primaria o secundaria.

Un importante acontecimiento cultural tuvo lugar en Motril en septiembre del año 1988: La Junta de Andalucía creó los diecisiete primeros conservatorios elementales en toda la Comunidad de los cuales correspondieron dos a la provincia de Granada, uno en la capital y otro en Motril. Aquel curso Juventudes Musicales se disponía a trasladar a sus trescientos alumnos a la segunda planta del edificio de la Casa Condesa Torre-Isabel, recién adecuada para su uso como centro musical. El Ayuntamiento necesitaba ofrecer a la Delegación Provincial de Educación un espacio apropiado para que el nuevo Conservatorio creado pudiera entrar en funcionamiento y acudió a Juventudes Musicales. Antonio Peralta no lo dudó, reunió a su junta directiva que decidió prestar a Motril un gran servicio: ofrecer las instalaciones de Torre-Isabel recién adecuadas, con todo el mobiliario e instrumentos, más los trescientos alumnos de su centro privado con lo que el Conservatorio Publico de Motril pudo iniciar sus enseñanzas con todas las garantías, siendo el único de los diecisiete creados que pudo empezar el primer curso con alumnos en todos los niveles educativos. La Delegación Provincial de Educación comisionó a Antonio Peralta Gámez para que ejerciera funciones de dirección en el nuevo centro creado, lo que hizo durante sus tres primeros cursos, incorporándose después a su centro de destino el Colegio Reina Fabiola.

El año 1998 crea en Motril el Coro “Omnes Populi”, perteneciente a Juventudes Musicales, con el que ha realizado contactos e intercambios internacionales. De esta forma visitó el norte de Alemania en 2001 y en el verano de 2003 invitado por la Universidad de Strakclyde de Glasgow intervino el festival Fringe de Edimburgo, siendo tradicionales sus conciertos de Navidad en la Iglesia Mayor.

Puede ser una imagen de una persona e interior

Fruto de sus investigaciones sobre la historia de la música de Motril descubre en el “Breve Confirmatorio…” del Cardenal Belluga la devoción que dicho cardenal profesaba a la Virgen de los Dolores, lo que llevó a Antonio Peralta a restaurar la tradición del Canto del Stabat Mater todos los viernes de Dolores en la Iglesia Mayor de la Encarnación. El primero tuvo lugar con su Coro “Omnes Populi” el vienes 2 de abril del año 2004. Afortunadamente continúa su celebración sirviendo de pórtico a las celebraciones de la Semana Santa motrileña.

Otro importante acontecimiento que se sigue celebrando y tiene su origen con la aportación de Antonio Peralta es el Festival de Música Sacra Rey Balduino. El primero se celebró del 2 al 7 de septiembre de 2008 por iniciativa del promotor granadino Miguel Ángel Siloé del Pozo, encargándose Antonio Peralta de la programación musical. Fue el primer festival un evento para la historia de Motril, conferencias, siete conciertos, torneo internacional de golf y todo con la presencia de S.M. la Reina Fabiola de Bélgica. Los conciertos finalizaron en la Iglesia Mayor con la interpretación de la Misa de la Coronación de Mozart a cargo de la Orquesta Ciudad de Granada, varios coros de Granada y los solistas Coral Morales, Isabel Egea, Miguel Angel Muñoz Pino y David Mancebón bajo la dirección de Pedro Vázquez que interpretaron como fin del Festival el Alleluia del Mesías de Haendel. La misa fue celebrada por el Cardenal Primado de España don Antonio Cañizares, asistiendo la Reina Fabiola y todas las autoridades civiles y militares de Motril y provincia, con una iglesia mayor rebosando de público. La prensa provincial y nacional divulgó ampliamente todos los eventos del primer festival. Los siguientes seis Festivales en honor al Rey Balduino fueron organizados íntegramente por Antonio Peralta por encargo expreso del Ayuntamiento de Motril.

El año 2013 funda la Joven Orquesta Mediterránea “Costa Tropical” inicialmente conocida como Joven Orquesta del Sur de España con la que inauguró el Centro de Desarrollo Turístico de Motril en cuyo escenario celebró con el patrocinio de la UTE que construyó dicho edificio otros cuatro conciertos. La Orquesta compuesta por unos 50 alumnos de los conservatorios superiores de Andalucía, intervino en el VII Festival “Rey Balduino” con un concierto memorable en el atrio norte de la Iglesia Mayor en el que interpretó el Concierto para piano y orquesta de Tchaikovski la pianista asturiana Noelia Rodiles con una plaza de la Libertad repleta de público.

En el año 2006 la editorial Alhulia le publicó un amplio volumen de la historia de la música de Motril y su Comarca titulado “Motril Música y Músicos”. Un libro que recoge la labor de investigación de seis años con todos los datos históricos relativos a la música en Motril desde su reconquista por los Reyes Católicos hasta nuestros días y que según confirma de su autor el prologuista Domingo López Fernández “con este libro se completa una parcela olvidada de la historia de nuestra ciudad…de esta ciudad que también se ha hecho tuya con el paso de los años”.

El amor que Antonio Peralta siente por la Virgen de la Cabeza, patrona de su pueblo de nacimiento y de Motril, le movió a publicar el libro titulado “Cautiverio y Rescate de Nuestra Señora la Virgen de la Cabeza” cuyo texto, de autor anónimo, viene representándose en Cogollos de Guadix desde el año 1886. Con dicha publicación se fijó definitivamente liberándolo de los errores de copistas además de enriquecerlo con aclaraciones al pie y salvando de su gran deterioro el original escrito a mano.

Ha compuesto diversas obras para coro y realizado armonizaciones de cantos populares publicadas en los Cuadernos de Polifonía de Nigüelas, y en “Canciones populares granadinas” de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada. Es miembro de la Schola Gregoriana Hispana con la que ha visitado la ciudad de Motril en varias ocasiones.

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