El control biológico antídoto para frenar el pulgón

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La Jornada sobre control integrado de pulgón en cultivos de primavera, organizada por COEXPHAL dentro del proyecto europeo IPM Works, suscitó un gran interés y llegó a reunir ayer 250 personas (la totalidad del aforo) en el salón de actos de la Casa de las Mariposas de Cajamar el pasado miércoles.

En la inauguración, Roberto García Torrente, director de Desarrollo Sostenible de Cajamar, invitó a seguir investigando y buscando nuevas soluciones para las actuales plagas o las que aparezcan a futuro, y mostró la disposición de Cajamar para seguir apoyando al sector.

Juan Antonio González Real, presidente de COEXPHAL, expresó su deseo de tener una primavera más tranquila en cuanto a plagas se refiere, y al igual que hace años 20 años no había forma de acabar con el Trips hoy el reto es el pulgón por la gran incidencia que está teniendo y la solución pasa por el control biológico.

Cerró la presentación Antonio Mena Rubio, delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Almería, quien alabó la buena labor de los técnicos a la hora de formar y guiar a los agricultores para aportarles soluciones como el control biológico para las plagas para poder obtener productos saludables y respetuosos con el medio ambiente.

Juan Antonio Sánchez, director técnico de Proyecta Ingenio, analizó el panorama general de lo que está suponiendo la proliferación de pulgón y cómo se han ido reduciendo las materias activas frente a la plaga por lo que el trabajo en la biodiversidad debe ser un aspecto básico a la hora de lograr un perfecto control integrado de esta plaga, ya no sólo en lo que respecta a las plantas auxiliares o de refugio sino también a la hora elegir los insectos auxiliares en donde haya una combinación entre parasitoides y depredadores para acometer el control biológico del pulgón.

Biodiversidad de la que habló Rosa García, del Departamento de Agroecología de APROA, como la condición que no sólo mejora el ecosistema de los invernaderos sino que también contribuye a lograr un control biológico más eficaz por lo que tanto los setos perimetrales como las plantas reservorio en el interior de los cultivos son fundamentales al convertirse en fuente de alimento para los insectos auxiliares, como barrera frente a las plagas e incluso como mejora de imagen del paisaje, siempre imitando lo más posible a la naturaleza y trabajando con especies autóctonas.

Algo que corroboró Mónica González, de Agrobío, quien junto a Estefanía Rodríguez, investigadora de IFAPA, han comprobado en alguno de sus estudios cómo la biodiversidad refuerza las funciones de los ecosistemas y el control biológico por conservación es un complemento fundamental. Según González, “el control biológico per se ya no es suficiente por lo que el manejo de las plagas tiene que ser más agroecológico. La ubicación de setos en el exterior y o las denominadas islas de biodiversidad (plantas reservorio en el interior) ya no va a ser una opción”.

No hay nuevos virus

Por su parte, María Antonia Elorrieta, responsable de Fitopatología de Labcolor, expuso sus análisis de los virus transmitidos por el pulgón. Reconoció que hasta el otoño pasado no había tanto virus, pero la primavera puede venir complicada. Tras describir algunos de los más comunes provocados por el pulgón (ZYMV o el que está apareciendo como más novedoso, CABYV), Elorrieta desmintió que la elevada virosis se deba a alguna especie nueva. Esta doctora en Genética también aconsejó abordar la biodiversidad de forma controlada eligiendo las plantas adecuadas para que no hospeden posibles transmisores de los virus.

Tras estas intervenciones, les tocó el turno a los técnicos de Koppert, Agrobío, Biobest y Bioline Iberia. Todos incidieron en la necesidad de la anticipación y la antelación en las sueltas o en la instalación de plantas auxiliares como los banker de cereal o similares, de forma que a la llegada del pulgón la fauna auxiliar ya esté preparada.

Antonio Jiménez, de Koppert resaltó cómo la instalación de cereales está incluso dando éxito a los cultivos al aire libre de sandía y melón. Ana Arévalo, de Agrobío, animó a no apostar por una sola especie como el Aphidius Colemani sino también por el Aphidius matricariae que ha demostrado ser efectivo frente al Myzus, o la combinación de ambos contra el Aphis gossypii.

Igualmente, Antonio Robledo, de Biobest, se centró en efectividad de depredadores como crisopas y sírfidos que pueden ser manejados con parasitoides. Por su parte, Manuel Gómez, se explicó la acción y protocolos de depredadores y parasitoides como Aphidolestes y Aphidius y la importancia de observar el parasitismo para realizar las sueltas pertinentes y correctas.

La jornada finalizó con una mesa redonda en la que participaron agricultores y técnicos como Corpus Pérez, técnica de la Estación de Las Palmerillas, Miguel Gallardo, agricultor y técnico de Murgiverde, Miguel Ángel Rodríguez, técnico de SAT MABE; Esther Molina, agricultora de Coprohníjar, y Juan Antonio Sánchez, director técnico de Proyecta Ingenio.

El caso de Esther Molina es uno de los más paradigmáticos ya que lleva tres campañas de sandía sin pulgón y ha aprendido a convivir con él mediante el control biológico por conservación, “algo por lo que debemos apostar todos, agricultores, empresas, administración, y todos juntos debemos apostar por ello”.

Jan van der Blom, responsable del Departamento de Técnicas de Producción de COEXPHAL, concluyó que se ha planteado la principal problemática que tenemos con el pulgón y hay soluciones que se están presentando como muy válidas.

Para Van del Blom, “está claro que la eficacia de los tratamientos fitosanitarios es limitada, y si se encuentran soluciones el pulgón y 30.000 hectáreas empiezan a usarlo vamos a tener resistencia a la plaga en muy poco tiempo”.

“En la jornada hemos hablado mucho de biodiversidad, de técnicas de control biológico, que son soluciones a cómo sacar el mejor provecho con los bichos que el agricultor introduce y también con los bichos que aparecen de la calle, afirma el biólogo; y concluye: “Todo esto requiere cierta formación, cierta dedicación por parte de los agricultores, pero eso va a tener su recompensa, que va a ser un cultivo limpio de plaga y con una buena cosecha”.

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