MOTRIL: “UN FESTEJO TAURINO… CON LA QUE ESTÁ CAYENDO”

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OPINIÓN

 F. Javier Alvarez de Cienfuegos Coiduras.- Según pregonan los carteles, el próximo día 8 de agosto, va a celebrarse en Motril un festejo taurino en la modalidad del llamado “arte del rejoneo”, con el permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, como antes se decía.

Paseaba el otro día, cuando vi el anuncio del evento taurino, pegado en la típica marquesina en que se suelen publicitar ese tipo de eventos. Pensé, en un primer momento, que se trataría de unCANTARRIJÁN por F. Javier Álvarez de Cienfuegos Coiduras | Motril ... vestigio del año pasado, cuando vivíamos tranquilos y confiados, y eso despertó mi curiosidad y me acerqué; pronto descubrí que mi primera impresión era equivocada, no, no se trataba de un residuo olvidado de las últimas fiestas, sino un anuncio de pura y palpitante actualidad. La fiesta taurina se celebrará el día 8, pero no de agosto de 2019, sino de 2020, o sea ¡la semana que viene! Y eso es ¡ya!.

Me quedé plantado delante del cartel, incrédulo ante lo que estaba viendo, lo que me llevó a examinar más detenidamente algunos aspectos que, desde mi deformación como jurista, me llamaron poderosamente la atención.

El pasquín, que es como una declaración de intenciones, es un mal presagio de las infracciones a la legalidad que, de celebrarse, va a suponer el espectáculo anunciado.

Para empezar, en el apartado de los precios de las entradas, se lee que el Tendido General (a 35 € la localidad), será sin numerar a partir de la 5ª fila. Esto vulnera la Orden de 17 de junio de 2020, de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, en cuyo apartado Vigesimoctavo, puntos 1 y 2, 3º, las plazas, recintos e instalaciones taurinas al aire libre podrán desarrollar su actividad siempre y cuando todas sus entradas y asientos estén debidamente numerados. Sin embargo, ya se reconoce en el propio anuncio que van a venderse entradas y asientos sin numerar. Pues empezamos mal.

Se leen también en el cartel afirmaciones tales como que “se respetará la distancia de seguridad”, ante lo que uno se pregunta que cómo va a ser eso posible cuando van a venderse entradas sin numerar.

En cuanto al resto de las entradas numeradas, ¿cómo va a respetarse la distancia de seguridad? La empresa organizadora, para obtener que el festejo taurino sea autorizado, habrá debido presentar al Ayuntamiento de Motril un plano detallado y verificable por la Policía Local, durante la celebración del evento, en el que se incluyan, entre otros extremos, el número y ubicación de las localidades numeradas que van a ser puestas a la venta. La Plaza de Toros de Motril es como una gran paellera en la que, como mínimo, han de dejarse dos espacios libres por cada localidad vendida y una fila libre por cada una vendida.

Aparte de lo anterior, tenemos que, en todo caso, no se puede superar el límite del 50% del aforo permitido, por lo que hemos de suponer que la empresa organizadora también habrá informado a las autoridades competentes acerca del porcentaje que suponen las entradas que se han puesto a la venta sobre dicho aforo.

Dice también el anuncio que “se observará con todo rigor cuanto preceptúa el Reglamento Taurino” del año 1996, pero hay que recordar al autor del cartel que, en época del coronavirus, hay disposiciones más recientes e importantes para la salud que han de respetarse prioritariamente. O sea, obviamente no basta con el reglamento de 1996.

Luego, hay contradicciones tales como la de que se “respetará la distancia de seguridad”, cuando, como ya se ha señalado, ello es incompatible con la venta de entradas no numeradas; o afirmaciones meramente retóricas, efectuadas sin rubor alguno, como la de que “Lo primero es la salud de todos”; o, por último, mentiras como la de que el espectáculo va a celebrarse “Con todas las medidas sanitarias y restricciones exigidas por el BOE”, porque ni es verdad lo primero, ni las restricciones las impone aquí el BOE sino el BOJA.

También dice la Orden, entre otras cosas, que “Se establecerán marcas de distanciamiento en el suelo en el acceso a la plaza”, por lo que, mientras no existan esas marcas, el festejo no puede ser autorizado.

Bastarían estas razones de orden jurídico para que el proyectado evento de rejones fuera suprimido; porque téngase en cuenta que si, a pesar de todo, se celebrara y hubiera algún brote o contagio de coronavirus con epicentro en el coso taurino de Motril, podrían derivarse graves consecuencias de todo orden para autoridades y organizadores.

Pero hay más

Existen otras razones por las que los ciudadanos de Motril no se merecen, no nos merecemos, esto.

Durante meses, los motrileños hemos tenido que soportar muchos sacrificios, nos hemos quedado sin Semana Santa, sin Cruces, sin Fiestas de Agosto, sin fútbol, sin nada de nada. Nuestra alcaldesa, según declaraciones publicadas en Ideal el martes, 12 mayo 2020, dijo que «Nuestra prioridad en estos momentos como comunidad ha de ser protegernos los unos a los otros y garantizar la seguridad de todo el pueblo, y esos valores deben prevalecer por encima de cualquier otra consideración», emplazando a sus conciudadanos a «guardar todas sus ganas de celebrar en la calle con familiares y amigos hasta 2021».

Y todo ¿para qué?, ¿para que nuestras autoridades se salten “a la torera” -nunca mejor dicho- la supresión de nuestras Fiestas Patronales -lo que implica que este año no habrá procesión, ni castillo piro musical en la playa, ni conciertos, ni ferial…-?

Han sido demasiadas privaciones para que nuestros gobernantes hagan ahora, en un alarde de frivolidad e insensatez, una excepción a la cancelación de nuestras fiestas autorizando y co-organizando esta celebración taurina, y, para más inri, en el momento álgido del rebrote del coronavirus. Descabellado se mire por donde se mire.

El homenaje que se pretende con este evento a la figura del rejoneador Rafael Peralta, puede ser muy justo y merecido (no entro en eso), pero si en estas fiestas patronales los motrileños no han podido rendir su homenaje a Nuestra Señora la Virgen de la Cabeza, sacando a su Patrona por las calles, creo que tampoco debe utilizarse nuestra feria para homenajear a nadie, por muy buen torero que sea.

Este festejo no tiene un pase -nunca mejor dicho- ni jurídica ni políticamente; ni desde ningún otro punto de vista, en mi humilde opinión, claro.

La ciudadanía motrileña debería de impedir, de forma tan pacífica como firme y contundente, la celebración de este festejo taurino.

F. Javier Alvarez de Cienfuegos Coiduras
Profesor Titular de Universidad 
Facultad de Derecho
Departamento de Derecho Privado, Social y Económico
Área de Derecho Romano

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