Homenaje al colectivo de Enfermería en el Día Mundial de la Diabetes

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El Ayuntamiento de Motril se suma al homenaje al colectivo de Enfermería
en el Día Mundial de la Diabetes

  • El Día Mundial de la Diabetes, que se celebra mañana quiere dar a conocer las causas, los síntomas, el tratamiento y las complicaciones de la enfermedad

En Motril contamos con ADIMO, una Asociación que trabaja por mejorar las condiciones de las personas diabéticas y sus familias, y trata de sensibilizar a la población de nuestro Municipio acerca de esta enfermedad. ADIMO pertenece al Consejo Municipal de Personas con Diversidad Funcional y colabora con nuestro Área de Acción Social y con el Ayuntamiento de Motril en la defensa y mejora del colectivo de personas con diversidad funcional, y sus condiciones de accesibilidad. Este año, el Ayuntamiento de Motril y su Área de Acción Social,  y el Consejo Municipal de Personas con Diversidad Funcional en apoyo a la Asociación ADIMO, en vista de la situación de aislamiento para prevención contagios Covid 19, nos unimos a la Campaña de este año,  e iluminaremos de azul el Centro de Desarrollo Turístico de la Costa Tropical (CDT), y la recién inaugurada Fuente de la Esperanza.

Síntomas de la diabetes

Los síntomas iniciales de la diabetes mellitus pueden ser las primeras señales que alerten de poder padecer esta patología, caracterizada por niveles elevados de glucosa en la sangre por la incapacidad del organismo de generar o utilizar adecuadamente la hormona de la insulina. El exceso de glucosa se elimina por la orina, por lo que se producirá un aumento de la cantidad de orina producida por los riñones (poliuria) y, por tanto, de la frecuencia de la necesidad de orinar. Esto, a su vez, supondrá una mayor necesidad de ingerir líquidos, por lo que la sensación de sed también aumentará (polidipsia).

La presencia de abundante azúcar en la orina favorecerá también la proliferación de bacterias en el tracto urinario, por lo que serán más frecuentes las infecciones de vejiga o riñones. También será habitual que se produzcan infecciones en la piel o las encías y que las heridas u otras infecciones tarden más tiempo del normal en curarse.

Por otro lado, la falta de insulina o la resistencia a esta hormona desarrollada por los tejidos, provoca que la glucosa no pueda entrar en las células, que se ven privadas de esta fuente de energía. Esto provoca que las personas con diabetes tengan signos de fatiga y más hambre de lo normal, a pesar de haber comido. Las personas con diabetes tipo 1 sin diagnosticar pueden incluso llegar a perder peso.

Los síntomas de la diabetes pueden variar en intensidad en diferentes personas y según la patología específica. La diabetes tipo 1 suele producir síntomas de forma rápida y clara tras el desarrollo de la respuesta autoinmune frente a las células productoras de insulina, por lo que su diagnóstico suele ser prácticamente inmediato tras el inicio de los síntomas. La Diabetes tipo 2, en cambio, es mucho más gradual en su manifestación, por lo que puede suceder que transcurran varios años desde la aparición de la resistencia a la insulina sin que se produzcan síntomas que induzcan a la alerta. En estos casos de diabetes sin síntomas claros, el diagnóstico se puede producir al realizar un análisis de sangre por otro motivo o como parte de un programa de cribado entre las personas con factores de riesgo.

Una diabetes tipo 2 sin diagnosticar, y por tanto sin que se inicie el tratamiento adecuado para controlar la glucemia, puede tener serias consecuencias para la salud del paciente, que puede llegar a presentar síntomas de alguna de las complicaciones más frecuentes de esta enfermedad, como visión borrosa o problemas circulatorios. Por el contrario, un diagnóstico temprano y un correcto tratamiento pueden disminuir el riesgo de sufrir complicaciones a lo largo de la vida del paciente.

En resumen, la diabetes puede manifestar los siguientes síntomas:

  • Poliuria (mayor necesidad de orinar).
  • Polidipsia (más sed de la habitual).
  • Polifagia (hambre incluso habiendo comido).
  • Fatiga
  • Pérdida de peso (en diabetes tipo 1).
  • Visión borrosa.
  • Infecciones del tracto urinario, genitales, de piel o encías más frecuentes.
  • Heridas que tardan más en curar.
  • Entumecimiento u hormigueo en las extremidades (diabetes tipo 2).

Otro de los síntomas de la diabetes es la visión borrosa. Esto se debe a los niveles elevados de azúcar en la sangre y la visión recupera su claridad habitual si estos disminuyen. No obstante, algunas de las complicaciones más frecuentes de la diabetes afectan a los ojos (retinopatía diabética, edema macular y desprendimiento de retina), por lo que conviene acudir a un oftalmólogo si se presenta alguno de los siguientes síntomas de afectación ocular:

  • Visión borrosa.
  • Dificultad para leer.
  • Visión doble.
  • Dolor o presión en un ojo o en ambos.
  • La córnea se enrojece de forma permanente.
  • Se ven manchas o elementos flotantes que no desaparecen.
  • Las líneas rectas aparecen deformadas.
  • Pérdida de visión periférica.

     

    Consejos sobre hábitos saludables para prevenir la diabetes

    Tomar medidas para llevar unos hábitos de vida saludables puede servir para prevenir o, al menos, retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. En especial, conviene llevar una alimentación sana y equilibrada, realizar ejercicio de manera habitual y mantener el peso en un nivel saludable. Para lograr estos objetivos, podrá ser útil seguir los siguientes consejos:

    • Comer frutas y verduras en cada comida. Este tipo de alimentos aportan hidratos de carbono de absorción lenta y tienen fibra, lo que ayuda a la sensación de saciedad. Cada comida principal debería incluir una verdura. La fruta puede comerse como postre pero también como tentempié o merienda saludable.
    • Equilibrar las fuentes de proteínas. Las proteínas son importantes, pero conviene obtenerlas de fuentes saludables, reduciendo la ingesta de carnes rojas y favoreciendo las proteínas de origen vegetal presentes en legumbres, frutos secos y cereales integrales. También es recomendable incluir más pescado, especialmente azul, aves y lácteos bajos en grasa; y reducir el consumo de carnes rojas y fiambres.
    • Evitar el consumo excesivo de grasas saturadas y las grasas trans. Las grasas saturadas, como las de origen animal presentes en carnes y lácteos, son menos saludables que las insaturadas, generalmente de origen vegetal, como el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos. El pescado azul también es una fuente natural de ácidos grasos insaturados omega 3. Las grasas trans son ácidos grasos insaturados obtenidos industrialmente por hidrogenación de grasas saturadas y su ingesta eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, por lo que se debería evitar por completo el consumo de este tipo de ingredientes, presentes en repostería industrial, aperitivos y platos preparados.
    • Reducir el consumo de hidratos de carbono y evitar las bebidas con azúcar. Los carbohidratos son necesarios, pero es preferible que estos sean de absorción lenta, por lo que es mejor comer frutas y cereales integrales que zumos y harinas refinadas. Es por ello recomendable evitar los refrescos azucarados y el consumo habitual de dulces.
    • Eliminar el tabaco y evitar el alcohol. El consumo de estas sustancias aumenta el riesgo de diabetes, además de presentar muchos otros efectos perjudiciales para la salud.
    • Realizar actividad física a diario. Evitar el sedentarismo es fundamental para llevar una vida saludable. La falta de actividad física suficiente contribuye al sobrepeso y a generar resistencia a la insulina, mientras que unos hábitos de vida activos contribuyen a mantener bajo control los niveles de glucosa en sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada al día. Este objetivo se puede conseguir si se incorporan a la vida diaria hábitos saludables, como caminar o montar en bicicleta para ir a los sitios, en lugar de conducir, o subir escaleras, en lugar de usar el ascensor.
    • Controles periódicos del estado de salud. Llevar un seguimiento del estado de salud puede ayudar a mantener bajo control los niveles de glucosa en la sangre, así como la presión arterial y el colesterol, y tomar las medidas oportunas en caso de que se detecten desviaciones.

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