La Fisioterapia contribuye a retardar la evolución del Alzheimer

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En el Día Mundial del Alzheimer, el CGCFE se une al objetivo de sensibilizar sobre esta enfermedad y su prevención, debido a sus importantes consecuencias sociosanitarias para los más de 4,5 millones afectados, entre pacientes y sus familiares cuidadores

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Alzheimer, el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España (CGCFE) se une a esta conmemoración que, en esta ocasión, se centra en el concepto de autonomía de los pacientes, la valoración de su discapacidad y el reconocimiento a los cuidadores.

La Fisioterapia interviene en las tres fases de evolución clínica de esta enfermedad(1), ayudando a contrarrestar el deterioro físico de estas personas, mejorando sus síntomas y favoreciendo su calidad de vida, mediante la aplicación diversas técnicas como el ejercicio terapéutico, terapia manual, educación para la salud, hidroterapia, estimulación psicomotriz, termo y crioterapia, Fisioterapia respiratoria, etc.

La enfermedad de Alzheimer suele aparecer a partir de los 65 años, aunque hay casos de personas más jóvenes. Los primeros síntomas se centran en cambios de actitud y de carácter, fallos de memoria e inseguridad. Sin embargo, no es hasta la primera fase, cuando se requiere la intervención del fisioterapeuta que, como especialista en movimiento, cuenta con conocimientos relacionados con la prevención y el tratamiento de los trastornos del movimiento, requeridos por estas personas.

Los principales objetivos de la Fisioterapia, en relación con esta enfermedad se centran en que el paciente tenga una calidad de vida independiente el mayor tiempo posible; retardar su evolución, potenciando el funcionamiento del aparto locomotor, el sistema cardiorrespiratorio y la psicomotricidad; prevenir los problemas respiratorios y apoyar a las familias y cuidadores sobre su manejo.

En la primera fase, el tratamiento se centra en la relajación del paciente, ya que sus síntomas le producen inseguridad y angustia utilizando terapia manual e hidroterapia, cuando ésta es posible. Por otro lado, se potencia la movilidad y el mantenimiento o recuperación de las actividades de la vida diaria con el diseño y realización de un plan de ejercicio terapéutico individualizado. Además, la Fisioterapia respiratoria tiene un enfoque preventivo, de cara a la evolución de la enfermedad.

En la segunda fase el objetivo es mantener las capacidades de movilidad en la medida de lo posible, prevenir problemas cardiocirculatorios, así como complicaciones respiratorias.

En la tercera fase, el objetivo es la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familiares. Es la fase más avanzada de la enfermedad y el fisioterapeuta colabora para que en esta etapa el paciente tenga la mayor calidad de vida posible, ya que el deterioro orgánico y físico del paciente suele ser muy evidente. El objetivo es tratar las complicaciones cardiorrespiratorias, cutáneas y la inmovilidad, así como mantener el tono muscular con un plan de ejercicio terapéutico adaptado a cada realidad y a cada momento, así como con cuidados posturales del paciente encamado, cinesiterapia activa o pasiva, masajes tonificantes y Fisioterapia respiratoria.

La Fisioterapia, evaluando la situación funcional las personas, realiza una aportación fundamental para frenar el deterioro de los pacientes y mejorar sus condiciones de vida. ‘Lo único que te pueden amputar para dejar de ser tú, es la memoria. Por eso es tan importante seguir investigando para encontrar un tratamiento efectivo a esta enfermedad que afecta, sobre todo, a nuestros mayores. Mientras tanto, paciencia, cariño y movimiento’.

El Día Mundial del Alzheimer es un evento instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Alzheimer´s Disease International (ADI) en 1994.

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