La mayor exportadora mundial de cherry protege a sus trabajadores

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    Alba Feixas (EFE).–  Distancia de seguridad entre los trabajadores, paneles separadores en las envasadoras, control de la temperatura y desinfección del calzado al entrar son algunas de las medidas puestas en marcha por la cooperativa Granada-La Palma, la mayor distribuidora mundial de tomate cherry, ubicada en Motril (Granada), para proteger a sus más de 4.000 trabajadores y cooperativistas.

    Se trata en algunos casos de medidas pioneras en cuanto a la seguridad de los trabajadores, a los que se les realizarán analíticas personalizadas y pruebas PCR por medio de sus propios laboratorios.

    Pedro Ruiz García, presidente de la cooperativa La Palma, ha resaltado a Efe que, antes de que se decretara el estado de alerta y con el objetivo de velar por la seguridad de los trabajadores, el consejo rector de la empresa decidió actuar en tres ámbitos con una serie de medidas “temporales y excepcionales” dirigidas a proteger a agricultores, trabajadores, proveedores y clientes.

    Por una parte, se ha dotado a todo el personal, tanto trabajadores como transportistas, de las medidas de protección necesarias como el uso de mascarillas, guantes, gafas y gel hidroalcohólico.

    Otra de las medidas impuestas es la distancia de seguridad, la implantación de turnos de trabajo especiales e incluso la instalación de pantallas de dos metros de alto por uno de ancho para separar las envasadoras de los productos.

    Además, se ha establecido un flujo de entrada con cinco puntos de acceso, de modo que a todas las personas que pasan por ahí se les toma la temperatura, que no debe superar 37,5 grados.

    Las medidas de seguridad se extienden también a la zona de producción, donde se han instalado barreras físicas de separación entre las envasadoras con una separación mínima de 1,5 metros y donde las entradas y salidas se hacen de forma ordenada en grupos de cinco personas como máximo.

    El presidente de la cooperativa resalta que, debido a que la situación es cambiante, el protocolo establecido “puede verse modificado cuantas veces sea necesario con el objetivo de garantizar la seguridad de los trabajadores y agricultores”.

    El objetivo final, explica, es garantizar el abastecimiento y contribuir a que a nadie en España o Europa le falten productos frescos.

    Los trabajadores además se muestran a favor de la medidas de seguridad adoptadas por la empresa, según ha indicado a Efe una de las operadoras de línea en nombre de los empleados.

    La cooperativa Granada-La Palma, ubicada en el anejo motrileño de Carchuna, dispone de cinco centros, de los que dos están destinados a la producción y tres a la recogida de productos.

    En los últimos tiempos se ha convertido en una de las empresas referentes del sector hortícola y en una de las más innovadoras en cuanto a la protección de sus trabajadores contra el COVID-19 .

    Dedicada a la producción de hortofrutícolas, mayoritariamente a la exportación, de ella dependen algo más de 4.000 personas, de las que 1.300 son trabajadores en los centros de producción o recolección, 700 agricultores y más de 2.000 empleados en las explotaciones agrícolas. EFE

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