Motril: Los terremotos del S XIX y el voto de la Ciudad

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                                                        Foto Motril@Digital

Motril@Digital.- La fecha del 13 de enero de 1804 quedó grabada en los anales de la historia de Motril a consecuencia de aquellos terremotos que por espacio de 15 días aterrorizaron a la población, haciéndola emigrar durante este periodo de tiempo a la zona norte de la ciudad y a la playa, donde dormían y comían a la intemperie.

Las manecillas del reloj estaban próximas a marcar las cinco y media de la tarde, cuando se sintió la primera sacudida con un grado de intensidad de 5,5 en la escala de Richter. El epicentro se lograba localizar en las coordenadas 3º30´Oeste y 36º42´Norte.

La fuerza del sismo sacudió las antiguas edificaciones como si fueran merengues, destruyendo muchas de ellas sin apenas dificultad.

El por entonces distribuidor de mayor de la Junta de Fábricas de la Iglesia Mayor de Motril, envió al Arzobispado de Granada un oficio en el que se podía leer “El violento terremoto que hemos sentido en este pueblo, en el día 13 a las 5,30 de la tared, dejando todos los edificios quebrantados, unos y otros medio arruinados, han maltratado tanto a esta iglesia que nos obligó a colocar algunas imágenes en los Padres de San Francisco de Padua y poner patente en ella al santísimo sacramento. Ha sido preciso desarmar el reloj y quitarlo de la torre; dejar de tocar las campanas y pensar en derribarla porque por instantes se desploma. No me es posible juntar la distribución para dar cuenta a vuestra señoría. Que no cesan de repetir los terremotos y todos los habitantes que están fuera de sus casas, sin más albergue que una triste choza, que los más acomodados han fabricado de paja. Yo no estoy capaz de decir más, pues hace tres días y tres noches que no como ni duermo, ni oigo más que lamentos. Suplico de vuestra señoría manden maestros que reconozcan el daño y nos provean de remedio. Dios Nuestro Señor guarde la vida de vuestras mercedes”. Este memorial está firmado el 16 de enero de 1804, cuando se estaba en plena acción sísmica.

Quince días después la ciudad de Motril hacía voto a los santos patrones la Virgen de la Cabeza y Nuestro Padres Jesús Nazareno, “sacándolos en procesión eternamente mientras la ciudad guarde memoria de aquellos movimientos telúricos.

Una promesa que pronto pasó al olvido por parte de los motrileños de los últimos compases del siglo XIX, hasta que volvió a ser retomada tras los terremotos habidos en diciembre y enero de 1885-86.

La imagen del Nazareno se traslada desde la Iglesia de la Encarnación hasta el Santuario de la Virgen de la Cabeza para recoger a la patrona de Motril. Retornan a la Iglesia Mayor y permanecen ambos en la misma durante cinco días, tiempo en el que se celebra en el templo  un quinario. El día 13 se efectúa en procesión el retorno de la Virgen de la Cabeza a su templo en compañía del Nazareno que posteriormente vuelve al suyo, no sin antes bendecir la vega de motrileña.

El paisaje urbanístico del Motril del S.XIX estaba compuesto por casas de planta baja, construidas a base de piedras, ladrillo, tierra y sin unos cimientos adecuados que sostuvieran en pie en caso de un terremoto de la intensidad que se dio en Motril. Era frecuente la construcción a base de pilares de machacones de ladrillo, rellenos con piedra tomada con barro.

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