Más de 170 personas participan en el Encuentro anual de Cáritas Diocesana de Granada

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Bajo el lema “SOMOS LOS QUE DAMOS, SOMOS AMOR”, más de 170 personas, entre ellas representantes de Cáritas parroquiales, voluntariado y personal contratado, se dieron cita el pasado sábado, 19 de noviembre, en el vigesimosegundo encuentro de Cáritas Diocesana de Granada.

La convocatoria, celebrada en el marco del 75 aniversario de Cáritas Española y el 60 aniversario de Cáritas Diocesana de Granada, bajo el lema “SOMOS LOS QUE DAMOS, SOMOS AMOR”, contó con la presencia del Arzobispo coadjutor, Mons. José Mª Gil Tamayo, el Equipo Ejecutivo de la entidad – Alfonso Marín, Delegado Episcopal, Luisa Mª Maeso, Directora y Rosario Molina, Secretaria General – y Antonio Jesús Pérez Martínez, Vicario Episcopal del Clero, como ponente invitado.

La ponencia central giró en torno a los principales desafíos a los que se enfrenta Cáritas en este primer tramo del siglo XXI, entre los que destaca: el relevo generacional del voluntariado, la sostenibilidad de los programas, la complejidad de las exigencias normativas y la creciente burocratización.

En su presentación Antonio Jesús recordó la misión inherente de Cáritas y enumeró las cualidades que definen una Cáritas con las puertas abiertas capaz de abrazar a toda la humanidad sin excluir a nadie: “con voluntarios bien preparados, capaces de detener el paso y acompañar a quien se quedó al borde del camino. Siendo facilitadores y canales de la gracia y la caridad. Con amplitud de mirada ante las nuevas pobrezas. Tratando de no hacer siempre lo mismo, con lo mismo”. Cerró su intervención recordando que “el único momento en el que una persona puede mirar a otra desde arriba, es solamente para ayudarla a levantarse. Después nunca más”.

Seguidamente, Mons. José Mª Gil Tamayo, tras una breve presentación a los agentes, destacó la inestimable labor del voluntariado, “la gran fuerza de Cáritas; quienes ven y detectan los problemas desde su cercanía”. Y subrayó la necesidad de estar “a pie de calle e invitar a participar a los jóvenes, a las hermandades… Abiertos a la renovación de los equipos”. Recordó que el examen final de la vida será la Caridad, “porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis… Queridos hermanos y amigos, adelante os necesitamos”.

Tras hacer un recorrido por las distintas décadas de la institución, mediante un video reportaje, se llevó a cabo un trabajo en grupos para abordar cuestiones de interés confederal tales como: el impacto de Cáritas en el desarrollo de las comunidades cristianas, el modelo de acción social, los retos en la dignificación de la entrega de necesidades básicas, el relevo generacional del voluntariado o la coordinación de Cáritas con otras instituciones de la Iglesia. “Con el objetivo de avanzar – tal y como mencionaba Luisa Mª Maeso en su breve intervención – en la construcción de una Cáritas en transformación continua, flexible y abierta a la innovación, que actúe como fermento de esperanza y motor de la justicia social”.

Alfonso Marín, cerró la jornada agradeciendo la presencia a todos los asistentes, su implicación y compromiso “en el camino que cada día recorremos juntos” y en este proceso de cambio que está viviendo Cáritas como organización de la Iglesia.

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