Torrenueva Costa celebra su independencia sin los que la hicieron posible

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Motril@Digital.- Torrenueva Costa celebró el tercer aniversario de su independencia municipal con la inauguración de la plaza Margarita, lugar donde se descubrió una imagen alada como símbolo de la reivindicación torreña.

Una independencia que se larvó hace más de 40 años con el mallorquín, de corazón torreño y presidente de la UD Torrenueva Paulino Salgado Quetglas. Fue el primer embajador del entonces anejo. Con su bondad e insistencia no paraba de pedir, no sólo para su club de fútbol sino para el “pueblo” que le cobijaba.

Pero lo que llegaba a “La Torre” desde el ayuntamiento de Motril no era suficiente. A partir de entonces  se pensó en crear la Asocación de Vecinos. Una entidad que supo poner la semilla de la independencia torreña con su esfuerzo desinteresado y con inagotables dosis de constancia, de hombres y mujeres  como Bernardo Roa Guzmán, primer presidente, Ángel Moraga Alcázar, María Dolores Fernández Cordero, Antonio Mota, Juan de Dios Castilla, Antonio Sánchez, Miguel Cortés, Antonio “El Veneno”, Antonio “El taxista”…y otros que estaban en la retaguardia ayudando cuando se le tocaba la puerta como era el caso Fulgencio Spá Cortés.

Cuando Miguel López Barranco ostentaba la alcaldía motrileña, llegó el mejor regalo que podía hacerle a todas estas personas que reivindicaban la idea independentista municipal  mediante la movilización y el diálogo. Sí, a Torrenueva se le otorgaba la Entidad Local Menor. Sus primeros gestores fueron nombrados, no desde las urnas, sino desde el gobierno municipal de la plaza de España. Los nombres y apellidos no podían ser otros. María Dolores Fernández Cordero, como alcaldesa pedánea, así como a Bernardo Roa Guzmán, Antonio “El taxista”, Antonio Mota y Juan de Dios Castilla.

Después la semilla dió su fruto. El nivel reivindicativo elevó su nivel. Hacía falta inyectarle el ingrediente político que le diera más fuerza ante el ayuntamiento de Motril para que no fueran otras siglas las que llevarán las exigencias torreñas a los plenos municipales. Entonces se pensó en crear un partido que adoptó el nombre de “El Grito” y al frente del mismo Ángel Moraga. Con él  la demanda se elevaba de grado. En cualquier caso con la ELA ya en las manos el camino no sólo estaba trazado sino hecho. Ya todo lo que quedaba para culminar la ilusión de muchos años, era cuestión de tiempo.

Fue el  2 de octubre y no el 19, de 2.018, cuando el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobaba la constitución del municipio de Torrenueva. Una fecha que se ha convertido en inmortal para la ciudadanía torreña.

En la recién inagurada plaza Margarita “eran todos los que estaban pero no estaban todos los que son”, bien porque han fallecido o por que no fueron invitados. Ni a ellos, ni a los familiares de los ausentes. Tampoco estaban en la placa para rendirles homenaje por los años que dedicaron en favor de Torrenueva y para que la historia no se reescriba de manera arbitraria o queden injustamente olvidados. Sin ellos en el recuerdo es como tener una independencia sin alma.

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